Para pagar menos luz hay tres palancas que funcionan casi siempre: contratar la potencia justa, concentrar los consumos grandes en las horas más baratas y dejar de malgastar energía en iluminación y aparatos poco eficientes. Ninguna requiere obra. Si después quieres ir más allá, la iluminación LED bien diseñada, el autoconsumo o la aerotermia permiten recortar todavía más. Te lo contamos por orden, de lo más fácil a lo que requiere inversión.

1. Ajusta la potencia contratada
La potencia se paga todos los días, la uses o no. Muchas viviendas tienen contratada más de la que necesitan. Para saber cuál te conviene, piensa qué aparatos usas a la vez en el peor momento del día: horno, placa, lavadora, aire. Si nunca se te va la luz, probablemente puedas bajarla un poco.
Al revés también pasa: si al encender el horno y el aire se te corta la luz, necesitas subirla. Y si quieres más potencia de la que permite tu boletín, hará falta revisar la instalación y emitir uno nuevo.
2. Usa los aparatos grandes en las horas baratas
Con las tarifas por tramos horarios, la misma lavadora cuesta bastante menos de madrugada o el fin de semana que a media tarde. Programa lavadora, lavavajillas y termo eléctrico en las horas valle siempre que puedas.
3. Cambia a iluminación LED, pero bien hecho
Las bombillas LED consumen mucho menos que las halógenas o las fluorescentes y duran años. El ahorro es mayor en zonas que pasan muchas horas encendidas, como cocinas, pasillos o locales. Un buen diseño, además, evita el error típico de poner más puntos de luz de los necesarios.
4. Revisa los electrodomésticos que más gastan
- El frigorífico funciona día y noche: si es muy antiguo, es candidato a renovarse.
- Lava en frío o a baja temperatura siempre que puedas.
- Desconecta los aparatos que se quedan en espera: televisores, consolas o cargadores.
- Usa la secadora y el horno lo justo; son de los aparatos que más consumen.
5. Compara tarifas y comercializadora
Cambiar de comercializadora no implica obras ni cortes: la distribuidora y el contador siguen siendo los mismos. Compara el precio del kWh, el de la potencia y las condiciones de permanencia antes de decidir.

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6. Mejoras con inversión: autoconsumo y aerotermia

Las placas solares de autoconsumo generan parte de la electricidad que gastas de día y compensan los excedentes en la factura. Su rentabilidad depende del tejado, las sombras y tu horario de consumo.
La aerotermia es una bomba de calor que obtiene la mayor parte de la energía del aire exterior para calefacción y agua caliente. Es mucho más eficiente que los radiadores eléctricos o un termo convencional, y combina muy bien con el suelo radiante.

Cualquiera de las dos necesita una instalación eléctrica en buen estado, con cuadro y líneas preparadas. Si la tuya tiene años, conviene revisar la instalación eléctrica antes de invertir.
7. Aísla la casa
Lo que no se escapa no hay que volver a calentarlo ni enfriarlo. Ventanas con rotura de puente térmico, aislamiento en fachadas o techos y burletes en puertas reducen el consumo de climatización de forma notable.
Preguntas frecuentes
¿Qué es lo que más gasta luz en una casa?
Normalmente la climatización eléctrica, el termo, el horno, la secadora y el frigorífico, por las horas que funciona.
¿Cuánto se ahorra cambiando a LED?
Depende de la iluminación actual y de las horas de uso, pero el LED consume bastante menos que el halógeno o el fluorescente. Te lo estimamos en la visita.
¿Bajar la potencia es seguro?
Sí, siempre que sea suficiente para lo que usas a la vez. Si te quedas corto, el contador cortará la luz al encender varios aparatos.
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